Jueves, 24 de abril de 2008

HUBIESE SIDO IMPOSIBLE


- ¿Ése portátil de ahí es tuyo?

- Sí.

- Pues tío, se lo está llevando la grúa.


A lo justo me queda sólo la multa. Que pronto me acabo de ahorrar unos billetes. "Que suerte. Ooooh! Éste puede ser un día afortunado", me dirijo a mí mismo, complacido. Tanto no, pero en algo me lo noto.


Palpo a la vez que mis baterías empiezan a recargarse y voy deshaciéndome de la sensación de sueño. En él último sorprendo a un conocido tratando de evitarme con una bolsa del supermercado cubriéndole la cabeza. Me doy cuenta de que llora. Le quito el plástico y huele a cebollas. Hay personas que pasaron por mi vida y se quedaron a vivir en mis sueños.


Yo intento tratarlos bien, puesto que nos vemos a menudo, normalmente de noche. A veces sueño de día, pero entonces no suelen salir. Supongo que sí, que saldrán a la calle, pero en mi sueño no salen. Ya digo que se quedaron a vivir en mis sueños. Y yo intento tratarlos bien. Les llevo huevos y leche condensada, pan, azúcar. Queso de tetilla y refrescos. Soy cuidadoso en este aspecto.


Un día hubo uno que me pidió cerillas. No llevaba encima ninguna, después se queda el olor a fósforo en los bolsillos y no me gusta. Corrí a comprarle una caja, pero no encontré lugar que las vendiese. Todo eso en mi sueño. Así que me desperté, bajé a comprárselas y me dormí otra vez. Logré pasar el control e introduje las cerillas en mi sueño. Se las di. Observé como prendió una a una hasta que el rascador quedó inservible. Entonces intentó encenderlas en mi barba. No lo intentó, yo se lo ofrecí, aunque declinó amablemente. Ejemplo de breves ensoñaciones que recuerdo impregnadas de un fuerte olor a pera.


Algunos perdieron la cabeza y la encontraron en mis sueños. Ojos que se cerraron para siempre viven en mis sueños. Allí son felices y no les falta de nada. Si es necesario, les oscurezco su habitación para que duerman y les tapo los pies para que no se enfríen. Cuando están dormidos, yo aparezco en sus sueños que están dentro de mi sueño. Entonces se forma un meteoro de inconsciencia blanca y azul y yo me precipito en su confluencia. La parte celeste la llamo. El nombre se lo he puesto ahora y ahí es cuando me despierto, mientras ellos siguen soñando.


He tenido en mis manos sueños que se me escaparon como si agarrase un rayo de luz. Y aunque no siempre son sueños felices, porque a veces me traga una lengua negra y me desespero intentando salir, al final encuentro un agujero por el que me asomo y veo la claridad.  En ese instante, todo parece más limpio.



Publicado por Fransi @ 18:47 | 4 Comentarios | Enviar

Comentarios
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  • Autor: Invitado
  • Fecha: Viernes, 25 de abril de 2008
  • Hora: 10:01
Fran, si lo que est?s escribiendo es tuyo, eres un puto genio.
Manue

  • Autor: Invitado
  • Fecha: Viernes, 09 de mayo de 2008
  • Hora: 10:59
Un genio aun por descubrir, ese eres tu Fransi.
H

  • Autor: alvakai
  • Fecha: Lunes, 21 de julio de 2008
  • Hora: 15:37
?has probado a echarle m?s tabaco a los canutos?

  • Autor: alvakai
  • Fecha: Lunes, 21 de julio de 2008
  • Hora: 15:38
?has probado a echarle m?s tabaco a los canutos?