Sabiendo que hay alguien más ahí. Si no tienes a nadie te las avías, te buscas un cartón y un boli y te pones a pintar. Por ejemplo. Pero no estamos solos, nos mimetizamos y nos necesitamos.
El último post data de septiembre del pasado año. Esto es lo más parecido a un blog abandonado que he visto quitando unos cuantos que definitivamente parece que lo están.
Tiempo ha que este pequeño mundillo nos pareció fascinante y poquito a poco fuimos abriendo estos cuadernillos de bitácora. Empezó Ale, después vine yo, Kiko, Tato... y un poco más tarde se sumaron el resto. Vamos, como una pequeña gran familia que fue teniendo a sus hijitos.
Pero fueron creciendo y el encanto se perdió. Suele pasar. Lo que sucede es que, a diferencia de las personas, los blogs con la edad no caminan solos. Necesitan de nuestra interferencia para seguir siendo algo más que un trozo de algo perdido en otro algo que es inmenso. Y es que un blog sin actualizar es, sencillamente, naturaleza muerta. Una naranja podrida que va picando al resto.
¡Recuperemos esos momentos en los que lo primero que hacíamos al conectarnos era mirar qué había escrito el otro! ¡Sacadle brillo a vuestros teclados, mostrad vuestras ideas, vuestras inquietudes, opiniones y plomillasos! ¿Acaso somos unas vitrinas?
Que vuelvan las oscuras golondrinas, en tu pantalla sus nidos a colgar.