miércoles, 28 de junio de 2006

OTRA VEZ PARA CASA, Y VAN....

Desde el fiasco de la Euro del 2000 perdí toda la confianza en España, lo que confirmo tras la enésima debacle de ayer. Otro capítulo aciago en la historia de este equipo, equiparable al desastre del 98 o la derrota de la Armada Invencible. No veo, sinceramente, no veo el momento de vencer a una gran potencia futbolística, no veo el día en que podamos mandar a casa a Italia o Francia como nos mandan ellos cada vez que nos enfrentamos.

La derrota de ayer fue el colofón a otra gran farsa con las que los periódicos deportivos de este país nos obsequian cada dos años. Porque faltar, no faltamos a una Eurocopa ni a un Mundial. Quizá sea el momento de replantearse darse de baja unos años de la FIFA. Una España de alto nivel ficticio (la roja la llaman ahora, como si el apodo fuese a quedar para la historia) sucumbió de forma canalla ante una Francia venida a menos, pero que aún sigue siendo más equipo que nosotros de aquí a la Plaza Asdrúbal. Resulta desconcertante como un equipo viejo puede poner en evidencia el nivel físico de tíos de veintipocos años. Resulta descorazonador ver a tus jugadores resbalándose una y otra vez por el cesped (y los franceses no se caían, ¿es que jugábamos con tenis de balonmano?). Resulta penosamente doloroso ver al niño Torres correr como un gamo y no ser capaz de imponerse mientras un tal Ribery supera una y otra vez a la defensa española. Esta vez no caben excusas. El árbitro no estuvo impecable, pero tampoco es culpable. La suerte no influyó, no hubo tanda de penaltis. No hubo Tassotis ni Luis Enriques. La culpa fue nuestra.

Fue un error seguir jugando al fuera de juego cuando vas ganando 1-0. Las grandes competiciones no se ganan con el cansino tiqui-taca. Hay que especular. Y ayer tuvimos que encerrarnos, mantener el resultado, jugar como Italia, que algo de acertado llevará en su juego cuando tiene tres mundiales y nosotros ninguno. Grecia hizo algo parecido y ganó una Eurocopa. El peor equipo de la historia, sí, pero la ganó. Ahí queda eso.

Nos vamos a casa, y ahora ¿qué?

"Doy gracias a Dios por haberme dado medios para poder sufrir fácilmente un pérdida semejante y porque todavía estoy en situación de volver a construir otra flota tan grande. Una rama ha sido cortada, pero todavía está verde el tronco y puede producir otras nuevas".

Eso dijo Felipe II tras la ruina de la Invencible. Yo seguiré sin ver las pachangas amistosas de España y la pseudo fase de clasificación. Pero tengo que creer que hay ramas. Tengo que creer, tengo que creer...

Publicado por Fransi @ 22:54 | 2 Comentarios | Enviar