Días como este dan para dos entradas en el blog. Es increíble eh, debo ser de los pocos que se atreven con dos en un mismo día. Soy una persona cojonuda.
Evidentemente, esto lo escribí el día 24 y no lo subí porque no me dio la gana y tal.
Tenía escrito un principio de post sobre la navidad en plan alegato antifalsedad y todo eso pero no tengo por qué ponerme nefasto así que lo he cogido por el cuello, lo he retorcido lentamente y le he escupido a la cara.
En realidad, lo he tirado a la papelera de reciclaje, sin más.
¿Os he dicho alguna vez que odio la voz del cantante de El Barrio? Me parece nauseabunda. Maldito cocainómano.
Muy buena la noche del 24, muchas risas y mucho cachondeo, la gente se salió del pellejo. Un 10,5 para la peña que estuvo a tope y esperemos que para el 31 se repita, porque me temo que nos vemos en la puta calle.
Recibo noticias acerca de fin de año de que hay por ahí un cotillón por 30 cocos, ignoro dónde y habrá que investigar, pero no creo que vayamos porque estará lleno de jipis y no tengo ganas de llegar a mi casa lleno de piojos. Y si yo digo NO es que NO. Un carajo pa mí.
Estoy escuchando Mnemic que son unos pedazos de hijos de la gran puta. Me gustan. Jack Vegas mola mogollón compañero.
Acaba de pasar un coche bajo mi ventana escuchando pachangueo. Hasta aquí todo normal, un angango más paseando con su golf en plan hortera. Lo insólito del caso es que llevaba una pedazo de S de Sepultura plateada en la luna trasera.
No utilizarás ese símbolo en vano jodido bastardo!!
Llevo unas 20 horas aproximadamente en plan melancólico, debe ser el nacimiento del niño Jesús o algo relacionado con el espíritu que impregna estos días. No descarto la aparición de estigmas en mis manos que me impidan actualizar el blog muy a mi pesar. Tengo tanto que decir, yo que es soy así de impío.
Hoy he descubierto la distancia que hay desde el Hotel Playa a el ventorrillo El Chato y hasta aquí puedo contar.
Así funciona mi mente tío. No me digas que no soy digno de entrar en tu casa.