Si yo fuera Etoo mañana saldría tranquilo al césped, levantaría la cabeza y daría un giro lento mirando como me pita el público del Bernabéu. Me recrearía en esa pitada. Cogiendo fuerza.
Si yo fuera Etoo mañana no le tendería la mano al rival para ayudarlo cuando cayera al suelo, ni le devolvería la bola cuando se lesionase y fuese atendido.
Si yo fuera Etoo mañana, cuando marcase, besaría el escudo del Barcelona repetidas veces, mirando al palco del estadio.
Y, sobre todo, si yo fuera Etoo, mañana celebraría el gol y procuraría pasar por delante de Ronaldo mirándolo a la cara y sosteniéndole la mirada. El gordo la bajaría.
Negro, mañana vas a dejar mudo Chamartín. Has estado callado toda la semana. Apuesto por tí.